Archivo de la categoría "Cuentos"

Atrapasueños

Friday, 21 de December de 2007

Existe una leyenda proveniente de los indígenas lakotas, cuenta que hace mucho tiempo cuando el mundo era aún joven, un viejo jefe lakota estaba en lo alto de una gran montaña y tuvo una visión. En esta visión, Iktomi (un espíritu con forma de araña) se le apareció, tomó un trozo de rama del sauce más viejo, le dio forma redonda y con plumas, pelo de caballo y adornos empezó a tejer una telaraña.

Hablaron de los círculos de la vida, de como empezamos la existencia como bebés y crecemos a la niñez, después a la edad adulta para llegar finalmente a la vejez, cuando debemos volver a cuidar de los bebés, completando así el círculo.

Pero Iktomi dijo, mientras continuaba tejiendo su red, “en todo momento de la vida hay muchas fuerzas, algunas buenas y otras malas. Si te encuentras con las buenas, ellas te guiarán en la dirección correcta, pero si te dejas guiar por las malas, ellas te lastimarán y te llevarán en la dirección equivocada. Hay muchas fuerzas y diferentes direcciones y todas ellas interfieren con la armonía de la naturaleza.”

Mientras la araña hablaba continuaba entretejiendo su telaraña, empezando de afuera y trabajando hacia el centro. Cuando Iktomi terminó de hablar, le dio al anciano Lakota la red y le dijo: “Mira esta telaraña, es un círculo perfecto pero en el centro hay un agujero, úsala para ayudarte a ti mismo y a tu gente, para alcanzar tus metas y hacer buen uso de las ideas de la gente, sus sueños y sus visiones. La telaraña retendrá tus buenas ideas que descenderán por las plumas hasta ti y las malas desaparecerán al amanecer por el agujero del centro”.

El anciano Lakota transmitió su visión a su pueblo y ahora los indios usan el atrapasueños como la red de su vida. Los cuelgan encima de las camas, en su casa para escudriñar sus sueños y visiones. Lo bueno de los sueños queda capturado en la telaraña de la vida y vive con ellos. Lo malo escapa a través del agujero del centro y no será nunca más parte de ellos.

Los atrapasueños o también llamados cazadores de sueños, se denominaban “Bawaadjigan” en el lenguaje Ojibwe de los sioux.

Estas culturas sostenían la creencia de que los sueños eran mensajes del mundo espirtual. De esta manera, el atrapasueños funcionaba como un filtro de sueños y visiones, que protegía contra las pesadillas. Los lakotas llegaron a creer que el atrapasueños sostiene el destino de su futuro, y es propicio para la buena fortuna y la armonía familiar, aparte de los buenos sueños.

Me ha parecido interesante la historia del atrapasueños, entre los occidentales el atrapasueños ha terminado siendo un amuleto que muchas personas llevan en sus coches.

El horizonte inalcanzable

Friday, 29 de June de 2007

Un día, sin ton ni son, dejó todo aquello que estaba haciendo para dedicar su vida a viajar por todo el mundo, durante años viajó explorando todos los rincones del planeta en busca de algo que no sabía cómo explicar, en busca de algo que, de alguna manera, sabía que debía encontrar. En su camino se encontró con todo tipo de personas: ricas, pobres, felices, infelices, tranquilas, nerviosas, altas y bajas. Muchas personas y distintas maneras de entender la vida.

En uno de sus viajes, ascendiendo por una gran montaña helada, se detuvo sólo a unos pocos metros de alcanzar la codiciada cima, meditó durante algunos minutos, después sonrió y dio la vuelta. Bajó de aquella montaña y regresó a su antiguo y aburrido hogar. Decidió que había llegado el momento de explorar todos los rincones de su ser, de alguna manera había descubierto que la verdad sólo existe en uno mismo. Pasó el resto de sus días realizando tediosas y repetitivas tareas, pero curiosamente nunca más dejó de sonreír.

Un sueño, Uno de tantos

Wednesday, 27 de June de 2007

Un día el sabio se sentó ante la hoguera, té miró con solemnidad unos instantes, alzó la vista hacia el cielo y sosegadamente se dirigió a ti.

“Cada una de las estrellas que ves en el firmamento son el alma de las personas que viven en este mundo, la tuya aún brilla, aún no era el momento de su fin, curé tus heridas porque esa era mi misión. Debes entender que cada una de estas estrellas es diferente, cada cual desprende una luz única y peculiar. No obstante no olvides que están hechas del mismo material, aunque, por algún motivo, en proporciones distintas.

Abre los ojos, extiende tus alas y vuela de nuevo como el águila sobre la llanura. Un día tú luz se extinguirá, quizás no hoy, pero tarde o temprano acabará apagándose como las demás.

La luz que tu vida desprenda afectará en mayor o menor medida a otras vidas y en cualquier caso regirá el devenir de la historia.”

El sabio desapareció y despertaste de un sueño que quizás cambie tu vida.

Fa molt temps que no escrius i m’expliques contes… A partir de demà, espero impacient noves entregues!

Oh my God!

Alguien voló sobre el nido del cuco I

Friday, 23 de March de 2007

Para variar, he seleccionado varios párrafos del libro que me estoy leyendo, “Alguien voló sobre el nido del cuco” de Ken Kesey, y voy a reescribir algunos de ellos aquí… por lo que me han hecho plantearme, me ha evocado o simplemente porque me ha gustado la manera de expresar una idea, … un sinfín de posibilidades.
Y aquí va la primera cita, de las que vendrán…:

- (…) Lamento interrumpirles a usted y a Mr. Bromden, pero debe comprenderlo: todos… deben respetar las normas.
Él hecha la cabeza hacia atrás y hace una mueca que indica que ella no le engaña, como tampoco le engañé yo, que la ha visto venir.
La mira un momento con un solo ojo.
- Sabe usted, señora -dice-, que eso es exactamente lo que me dicen en todas partes sobre las normas…
Muestra los dientes. Los dos se lanzan mutuas sonrisas, mientras miden sus fuerzas.
- … cuando imaginan que voy a hacer todo lo contrario.

El Ahora

Wednesday, 21 de March de 2007

Un guerrero japonés fue capturado por sus enemigos y encarcelado. Aquella noche no podía dormir, porque sabía que al día siguiente iba a ser interrogado, torturado y ejecutado.

Surgieron en su mente las palabras de su maestro Zen: “El mañana no es real. Es una ilusión. La única realidad es el Ahora. El verdadero sufrimiento es vivir ignorando esta enseñanza”.

En medio de su terror, súbitamente comprendió el sentido de estas palabras, se sintió en paz y durmió tranquilamente.

Cuento Zen

Orlando

Saturday, 10 de March de 2007

“Tot era diferent. Àdhuc el temps, el fred i la calor de l’hivern i de l’estiu eren, ho podem creure, d’una altra mena. El dia de resplendor amorosa estava tan clarament separat de la nit com la terra de la mar. Les postes de sol eren més vermelles i més intenses; les matinades eren més blanques i més aurorals. No en sabien res de les nostres mitges clarors crepusculars ni de les nostres entrellums dilatades. La pluja queia amb vehemència o no plovia en absolut. El sol enlluernava o hi havia fosca. Traslladant axò, com tenen per costum, a les regions espirituals, els poetes cantaven bellament com es marcien les roses i queien els pètals. El moment és breu, cantaven, el moment ha passat; ara ha arribat una llarga nit perquè tothom dormi. Car no els pertocava utilitzar els artificis de l’umbracle o l’hivernacle per prolongar aquells clavells i aquelles roses. Les músties complicacions i ambigüitats de la nostra època, amb més matissos i vacil·lacions, els eren desconegudes. La violència ho era tot. La flor floria i es marcia. El sol sortia i es ponia. L’amant estimava i se n’anava. I allò que els poetes deien amb rima, els joves ho feien a la pràctica.”

Orlando. Virginia Woolf

marchitas.jpg.

(c02’s photos)

Zen

Monday, 5 de March de 2007

Una noche el maestro soñó que era una mariposa. Volaba entre las flores del jardín agitando una y otra vez sus coloridas alas.

Al despertar el maestro sonrió, “¡Que maravilloso sueño!”.

Al cabo de unos instantes la sonrisa desapareció, una duda hizo presa de él: “¿Soy un hombre que ha soñado que era una mariposa o acaso es que ahora soy una mariposa que sueña que es un hombre?”.

Algunos cuentos

Thursday, 15 de February de 2007

He estado mirando fotos antiguas, he releído algunos escritos, algunos mails, he revivido situaciones pasadas y que creía olvidadas, he hecho mi primera tortilla de patatas (quemada por abajo, un poco babosa por dentro y en el punto justo por arriba…), he tomado una decisión arriesgada, me he empezado a recuperar de una enfermedad idiopática (de idiota, quizá…)
Y ahora, a esperar.

Pero mientras espero, mientras me esperas, aquí cuentos breves que amenizaron grandes ratos en tren…

PUES VALE
Moribundos, se juraron amor eterno. Así cualquiera.

INCOMUNICACIÓN
Le costó doce años aprender japonés, aunque al fin lo consiguió hablar como un nativo. Desgraciadamente tuvo un horrible accidente de moto en el que se golpeó fuertemente la cabeza. Como consecuencia del golpe olvidó por completo que conocía algún otro idioma a parte del japonés, con lo que quedó aislado definitivamente de todos los que le rodeaban. No tenía dinero suficiente para viajar a Japón, así que mientras su familia estudiaba trabajosamente japonés para comunicarse con él, mataba los días charlando animadamente con los turistas nipones de la Sagrada Familia.

JUEGO SUCIO
Mientras decía “Te querré hasta la muerte”, el muy cabrón le echó veneno en la copa.

EXCEPTO POR LAS MULTAS
En cierta manera el sexo es como la conducción: todo el mundo cree que es un experto y sin embargo tanto las carreteras como las camas están plagadas de patanes.

BÚSCATE UN HOBBY
Tras 30 años de meditación ininterrumpida en la montaña, el ermitaño halló finalmente la respuesta a todas sus preguntas.
- ¿Y ahora qué coño hago?- resonó su grito al vacío.

PUES VAYA ÁNIMOS
Algunos días creo que mi vida es una mierda. El resto del tiempo lo sé con toda certeza.

Diría que los cuentos salieron de aquí…: La Guarida del Lapidario

El Buscador

Monday, 20 de November de 2006

Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día nuestro Buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió. Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó Kammir a lo lejos, pero un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadoras. Estaba rodeaba por completo por una especie de valla pequeña de madera lustrada, y una portezuela de bronce lo invitaba a entrar. De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.

El Buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como por azar entre los árboles. Dejó que sus ojos, que eran los de un buscador, pasearan por el lugar… y quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción. “Abedul Tare, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”. Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, y sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Al acercarse a leerla, descifró: “Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”. El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que lo contactó con el espanto, fue comprobar que, el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba 11 años. Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

- No, ningún familiar – dijo el buscador - Pero… ¿qué pasa con este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano cuidador sonrió y dijo:
“Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré… Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de entonces, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abra la libreta y anote en ella: a la izquierda, qué fue lo disfrutado…, a la derecha, cuanto tiempo duró ese gozo. ¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana, dos? ¿tres semanas y media? Y después… la emoción del primer beso, ¿cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo? ¿y el casamiento de los amigos? ¿y el viaje más deseado? ¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano? ¿Cuánto duró el disfrutar de estas situaciones? ¿horas? ¿días?…

Así vamos anotando en la libreta cada momento, cada gozo, cada sentimiento pleno e intenso… y cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba. Porque ése es, para nosotros, el único y verdadero tiempo vivido.”

De “Cuentos para Pensar” de Jorge Bucay

Cuentista

Sunday, 19 de November de 2006

Me gustan los cuentos. Siempre me han gustado.
Por un momento puedo ser un pintor de China, una madre soltera, una cucaracha enorme, una princesa de un lejano reino, una bruja muy mala, un sabio, un agricultor de la Edad Medieval, un ogro muy feo, una gran viajera, un ejecutivo agresivo, una actriz de reputación, un aventurero, una persona normal y corriente…
Y todo, quizá, en un sólo viaje de metro… o en una ida y una vuelta, el mismo día… y, con suerte, hasta incluyendo un pequeño instante de reflexión sobre lo que ese cuento quería decirte… o lo que tú querías que te dijera…
Supongo que es una manera más de mantenerme en mi dimensión desconocida, de poder ser, por un día, unas horas, unos instantes, alguien que no soy… alguien con una vida quizá mejor, más llena, menos contradictoria, más interesante, menos insípida…
Con un final más o menos feliz… y si ese final no está escrito, me gusta inventármelo; lo veo claro en el momento…
Ojalá fuera todo igual que en un cuento… ojalá pudiera crear un final feliz para todos… ojalá pudiera vivir tantas veces como para escoger todas las opciones, todas las sendas… ojalá viajara por todos los mares, ríos y selvas… ojalá pintara cuadros en los que la gente renaciera o tocara música verdadera… ojalá tantas cosas…
Pero, al final, supongo que va a ser que no…