El horizonte inalcanzable

29 de June, 2007

Un día, sin ton ni son, dejó todo aquello que estaba haciendo para dedicar su vida a viajar por todo el mundo, durante años viajó explorando todos los rincones del planeta en busca de algo que no sabía cómo explicar, en busca de algo que, de alguna manera, sabía que debía encontrar. En su camino se encontró con todo tipo de personas: ricas, pobres, felices, infelices, tranquilas, nerviosas, altas y bajas. Muchas personas y distintas maneras de entender la vida.

En uno de sus viajes, ascendiendo por una gran montaña helada, se detuvo sólo a unos pocos metros de alcanzar la codiciada cima, meditó durante algunos minutos, después sonrió y dio la vuelta. Bajó de aquella montaña y regresó a su antiguo y aburrido hogar. Decidió que había llegado el momento de explorar todos los rincones de su ser, de alguna manera había descubierto que la verdad sólo existe en uno mismo. Pasó el resto de sus días realizando tediosas y repetitivas tareas, pero curiosamente nunca más dejó de sonreír.

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