24 de November, 2006
Después del parto hay mujeres (una de cada diez) que suelen sufrir la depresión post-parto, algunas leves, de pocos días (maternity blues) y otras ya más graves, de larga duración.
Básicamente consiste en el desarrollo de una depresión en la madre tras el nacimiento de su hijo. “A veces, esta depresión puede tener una fácil explicación, bien porque el hijo no ha sido deseado o porque no es normal, pero sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la depresión parece no tener sentido.” Aunque sentido, tiene; supongo que te das cuenta de que, después de 9 meses con tu hijo-a formando parte de ti, te falta algo; te separas de él. Y esa separación que empieza el mismo instante del nacimiento, ya es un proceso irreversible…
¡Qué curioso todo plegado! Nunca me he preguntado (y por lo tanto no lo he preguntado) si mi madre pasó por algún estado parecido o sobre cómo fue el parto; si fue largo, corto, bonito, doloroso, … Sólo sé que nací con fórceps, que no quería salir, que al nacer estaba muy roja y me parecía a mi abuelo y que durante los primeros meses aún tenía la marca de los fórceps hasta que se me fué… No sé, me ha entrado curiosidad; ya que no me acuerdo yo (o según tú, “no sé buscar correctamente la información” dentro de mi mente), que me lo recuerden…
A ver cuál es el principio… Para acabar este minisoliloquio, os voy a poner unas fotos tomadas en el laboratorio de biología, de las preparaciones mías y de mi compañera de prácticas (a quién agradezco muchísimo la paciencia) de los ovarios de Drosophila (la mosca de la fruta esa tan chiquitina) que encuentro que son muy bonitas… ¡A ver qué os parecen!


